El fabricante inglés Land Rover nos deleita con la nueva generación del defender, con su última versión en carrocería larga 110, con el motor diésel de 240 CV y acabado First Edition. Que busca cumplir todas las exigencias de hoy en día y que al mismo tiempo se identifique como un miembro de la familia Defender nacida hace más de 70 años, aunque no es tarea sencilla, pero lo han logrado.
Este todoterreno fabricado por Land Rover desde el año 1948 se caracteriza por ser un vehículo pensado para el uso todoterreno, con un diseño y aptitudes claramente 4x4, destinado a aquellos que buscan un coche capaz de enfrentarse a escenarios muy complejos y salir airosos. El Land Rover Defender destaca por una gran personalidad, con rasgos heredados de sus antepasados, pero con una estética propia y muy rompedora.

El Land Rover Defender 110 es un todoterreno con todas de la ley
La marca británica ha logrado fabricar un vehículo moderno, cómodo y con todas las tecnologías disponibles, pero sin perder el ADN fuera del asfalto, convirtiéndose en el que probablemente sea el todoterreno Premium más eficaz fuera del asfalto. Este todoterreno cuenta con una altura al suelo de 291 mm, una profundidad de vadeo de 900 mm y unos ángulos de ataque, de ruptura y de salida de 38, 28 y 40 grados respectivamente para la versión 110.
El único motor diésel de la oferta inicial, bautizado D240 o 2.0 SD4, fue descatalogado en septiembre para ceder su sitio al nuevo diésel con hibridación suave MHEV: D200, D250 y D300, todos 3.0 de seis cilindros con etiqueta ECO, cuando el D240 protagonista de estas páginas es un 2.0 de cuatro cilindros y se conforma con la pegatina C. el motor destaca por suavidad y silencio de funcionamiento, por su progresiva y sólida respuesta entre 1.400 y 4.000 vueltas que permite enfrentarse cómodamente a la ciudad o a un puerto de montaña.

El Land Rover Defender 110 tiene un aspecto es moderno y agresivo
Unos de los detalles más llamativos sin duda alguna es, la parrilla que sube muy vertical pero que tiene líneas horizontales, a unas ópticas con mucha personalidad y carácter y a un capó de gigantescas dimensiones que, a mí que mido 1,75 metros, me llegaba a la altura del pecho. Las letras DEFENDER en color negro a lo ancho de esa sección son otro elemento destacado. También luce el logo de Land Rover sobre la parrilla.
Esta es la cuarta generación de este modelo, el Defender había dado un salto de gigante en cuanto a refinamiento y suavidad de marcha, algo que pude corroborar más tarde. Tras una semana conduciéndolo no tengo dudas que el aspecto que más ha evolucionado en este modelo es el confort de marcha en carretera. El Land Rover Defender es uno de los más completos en cuanto a equipamiento de serie y tecnología para dentro como para fuera del asfalto. Además, sigue manteniendo el encanto del Defender original en muchos aspectos.