El Chevrolet Corvette C8 será recordado como el que cambió el rumbo del deportivo americano. Hace ya un año que la nueva generación del Chevrolet Corvette se desveló ante el mundo, el C8 ha firmado un antes y un después para la historia del superdeportivo, montando por primera vez un propulsor central trasero, un corazón V8con doble turbo, capaz de ofrecer más de 1.200 CV de potencia.
Para lograrlo sus responsables han optado por una configuración alternativa a la de Hennessey que coloca sus dos gigantescos turbocompresores sobre el mismo motor V8 de 6.2 litros a diferencia de otras preparaciones más corrientes que los colocan debajo y separados del motor, Hennessey es un experto para potenciar coches y casi siempre utiliza la misma fórmula: sobrealimentación mediante turbos. En el caso del Corvette C8 Hennesey, utiliza un sistema bi-turbo especialmente diseñado para este nuevo deportivo.

Una fórmula alternativa, pero muy efectiva
Esta fórmula resulta algo más compleja de realizar ya que supone reorganizar el resto de componentes. Por ejemplo el intercooler ahora se encuentra justo por encima del escape, sobresaliendo ligeramente dentro del compacto maletero trasero del deportivo.
Acompañando a estos dos turbocompresores Late Model Racecraft también ha instalado un nuevo sistema de escape personalizado y creado por la compañía que encaja a las mil maravillas con esta nueva configuración. Lo que sí se mantiene de serie es la ECU de serie, aunque sus responsables aseguran que muy pronto realizarán una reprogramación para quién sabe si llevar aún más lejos estas ya excesivas prestaciones. Sin duda, el Corvette C8 de Hennessey es una locura, como cualquier creación de este preparador americano. Ahora toca lo bueno: darle al play y escuchar el rugido de este V8 aderezado por el silbido del doble turbo.
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Adiós al motor atmosférico, LMR convierte al Chevrolet Corvette C8 en una bestia biturbo
La firma tejana Late Model Racecraft está especializada en ofrecer programas de potenciación para el Chevrolet Corvette: las tres últimas generaciones del modelo americano han pasado por sus manos, incluyendo al Corvette C8 Stingray, que ya tienen listo. Con estos ingredientes, el V8 de 6.2 litros deja de ser atmosférico para convertirse en Twin Turbo y superar los 1.200 CV de entrega y será capaz de bajar de los 3 segundos en el 0-100 equipado con el pack performance.
LMR adelanta que este primer paso, aunque gigante, es sólo el principio de su hacer sobre el nuevo Corvette y ya están preparando nuevas actualizaciones. Entre ellas se destaca la reprogramación de la ECU para sacarle aún más caballos a este ya de por si brutal Corvette. También va a lucir un diseño mucho más agresivo y será tecnológicamente muy avanzado, algo que seguro hace que su precio de venta se vea resentido, podrán adquirir un Corvette C8 desde apenas 55.900 dólares.