Motor
Probamos el Nissan GT-R 2016 durante 2.000 km ¿es el mejor deportivo para el Europe Tour?
Precisamente una de las virtudes del Nissan GT-R es la de, en manos expertas, que no las mÃas, poder rodar igual de rápido o más que muchos superdeportivos del mercado y lo mejor, por la mitad de coste. Pero ese coste implica ciertas limitaciones que un usuario debe conocer y posteriormente mejorar, siempre en un presupuesto que será menor que el que conllevará hacerse con un italiano de motor central.
Es una faena que por no vigilar la temperatura, el aceite de la caja de cambios o de la transmisión se pueda ir al garete y tengas que cambiarlo nada más acabar tus tandas si no quieres estropear la mecánica. Pero con las modificaciones pertinentes en el mercado de las preparaciones, tu GT-R pasará de ser un antÃdoto contra los superdeportivos rivales a un veneno letal. Tengo un amigo con un Nissan GT-R modificado a conciencia y por manos expertas que ha solucionado los mencionados problemas de frenos y refrigeración y además se ha tomado la molestia de incrementar su potencia considerablemente y ahora tiene el arma de circuito definitiva. ¿DeberÃa ser eso asà de serie? SÃ, pero no para eso ya está el GT-R NISMO.

Nissan GT-R
El cliente GT-R no es el mismo que el cliente Ferrari o Lamborghini y eso se nota. Durante el Europe Tour sondee a los sixters, dueños de deportivos de alto nivel, en ocasiones de varios de ellos, y muchos se sorprendÃan con el potencial del coche. Alguno pudo experimentar que se siente a bordo gracias a las vueltas que dio Marc Gené en Imola con el Track Edition, del que os hablaremos en otro artÃculo, y quedaron verdaderamente impresionados. Sin embargo existÃa un factor decisivo en la compra. Su imagen. Un sixter montó conmigo en un breve recorrido de montaña y me confesó que el único motivo por el que no lo comprarÃa era eso, su estética tan especial. Lástima, adiós a mi comisión de esa venta. Y es que el Nissan GT-R no es un superdeportivo al uso. Ni siquiera lo parece en un vistazo rápido. Tiene 4,7 metros de largo, 1,89 de ancho y 1,37 de alto. Se ve grande, se ve como un Gran Turismo que ha pasado por el gimnasio pero que debido a su músculo pesa 1.827 kg, lo cual es mucho más que sus rivales.
Sin embargo al volante ese peso apenas se nota en ciertas inercias cuando hay que trazar rápido de forma muy seguida, y eso es algo que tiene solución y que la ofrece la propia Nissan, se llama Track Edition. Pero es otro capÃtulo. Tiene una mirada muy potente pero muy especial, con una trasera dominada por su alerón y sus caracterÃsticos cuatro faros redondos. Su perfil es alto pero sentado vas cómodo y más bajo que en una berlina deportiva, pero más alto y con más visibilidad que en un biplaza. Tienes cuatro asientos que te sacarán de un apuro si debes llevar más de un pasajero y un maletero de 315 litros en el que cabe el equipaje de dos personas para un viaje de una semana como ha sido este. Cuando yo llegaba al hotel, cogÃa mi mochila y mi maleta y subÃa a la habitación a cambiarme y ducharme sin tener que esperar a que la furgoneta de asistencia trajera mis bártulos. Puntazo a favor del Nissan GT-R.
Ninguno de los kilómetros se me hizo pesado a bordo del nipón, solo quizás el atasco camino a Mónaco, donde la caja de cambios sonaba de vez en cuando por el castigo continuo de parar y seguir. Por cierto, en la ciudad del Principado, entre tanto Rolls-Royce, Bentley, Ferrari y otros deportivos exóticos, hubo quién reconoció el coche y me pidió que le pisara en el famoso túnel. Para un viaje como este me ha parecido un coche perfecto. Ha ganado comodidad en autopista y ha demostrado seguir siendo “Godzilla†en las carreteras de montaña y el circuito. Una pega que surgió en el viaje fue el tema de los repostajes. Debido al calor, las inercias o no me explico muy bien por qué, los gases del depósito no salÃan y la manguera me cortaba el flujo constantemente, tardando el doble en llenar sus 74 litros de depósito y en alguna ocasión quedando descolgado del resto del grupo.

Nissan GT-R
Me pasó en las tres unidades del Nissan GT-R y siempre con el depósito cerca de la reserva. Con más de medio depósito el inconveniente no se acusaba tanto. A propósito de la gasolina, en todo el viaje, incluida la vuelta a casa, marcaba un consumo medio de 16,3 litros a los 100/km, una cifra más que respetable a cambio de toda la diversión y el placer de conducir que nos entregó a cambio durante 2.000 km.
Siempre comentado, su interior espartano ahora respira mayor calidad, no al nivel de un Porsche o un Mercedes, pero sà muy superior a lo que antes se ofrecÃa, con un volante de piel muy agradable al tacto y la mejora de la calidad de ciertos elementos que vemos o tocamos todo el rato, como los tiradores de las puertas o el recubrimiento de la pantalla multimedia de 8 pulgadas. De esta solo comentaré que está situada en la posición correcta, arriba y a la altura de la visión, y que sigue siendo muy útil las diversas pantallas de telemetrÃa cortesÃa de Polyphony Digital (saga de videojuegos Gran Turismo).
De vuelta a casa por Francia iba pensando en que tenÃa que despedirme del Nissan GT-R después de una semana intensa de emociones y conducción. Comprendà que el Europe Tour era la mejor experiencia para conocer a tu deportivo y que yo habÃa conocido a uno muy bueno, al mejor en relación diversión-precio o calidad-precio o prestaciones-precio, todas son válidas teniendo en cuenta sus 108.050 euros de coste. Los sixters lo aceptaron en la comunidad a pesar de ser un Nissan y yo me encandilé de la bestia. Si Bella lo habÃa hecho ¿por qué yo no?

Nissan GT-R
Â
Fuente:Â revistacar.es